

Las fiestas mas importantes en el barrio de San Ildefonso son entre otras la de la Divina Pastora que se celebra el primer domingo de septiembre. Esta fiesta empieza por la mañana en casa del hermano mayor donde se hacen los garbanzos tostaos que son repartidos entre los asistentes al espectacular Revoleo de Banderas que se lleva a cabo en la plaza de San Ildefonso. Tras un triduo, con una misa de alborada. Por la tarde y desde la Iglesia que lleva el mismo nombre, sale la imagen de la Divina Pastora en solemne procesión por las calles de Jaén. Esta imagen tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII se esculpió en Granada para el convento de capuchinos de Jaén y hay varias versiones sobre su autor. Actualmente, la Cofradía de la Divina Pastora, es la encargada de la conservación y organización de los actos de culto a la Divina Pastora. Esta ,fue desde siempre la Cofradía de los agricultores y los ganaderos de Jaén la hermosa imagen de la Virgen, procedente del desaparecido convento de los Capuchinos de Jaén. Recibe culto en el templo parroquial de San Ildefonso, donde cuenta con un interesante retablo.La otra fiesta importante en Jaén es la de la virgen de la capilla que se celebra el 11 de junio. Ese día se realiza la Magna Procesión de Nuestra Señora de la Capilla por las calles de Jaén.Por la mañana se celebra la Solemne Fiesta Votiva de los Cabildos Catedralicio y Municipal, presidida por el Señor Obispo de la Diócesis.Posteriormente, a mediodía los jiennenses vestidos de chirris y de pastiras realizan la ofrenda floral a su Virgen, quedando la fachada del templo impresionantemente adornada con estas flores.Ya por la tarde, es cuando la imagen de María se reencuentra con el pueblo de Jaén en la plaza de San Ildefonso, acompañada de su cortejo procesional, que como aquella noche de 1430 la acompaña por las calles de la ciudad.La historia dice que la Virgen María descendio a la ciudad en la noche del 10 al 11 de junio de 1430 acompañada de un cortejo celestial que la partió desde la Catedral hasta la iglesia del arrabal de San Ildefonso. Las crónicas recogen un buen número de delaraciones de testigos de este hecho."En la muy famosa, muy noble, y muy leal Ciudad de Jaén, guarda y defendimiento de los Reinos de España. Sábado en la noche a diez días del mes de junio de 1430 años, siendo Obispo de esta Ciudad y Capitán de Este Reino Don Gonzalo de Astuñiga (que hoy decimos Zúñiga) ante su provisor y vicario general Juan Rodríguez, Bachiller en derechos, se probó haber pasado, real y verdaderamente lo que se refería: Que a la hora de medianoche el sábado dicho iba una gran procesión de gente muy lucida y con muchas luces, y en ella siete personas que parecían hombres, que llevaban siete cruces; iban uno detrás de otro, y que las cruces parecían a las de las parroquias de ésta Ciudad, y los hombres que las llevaban iban vestidos de blanco o con albas largas hasta los pies. Iban más otras treinta personas también con vestidos Blancos, en dos hilos, acompañando las Cruces. En lo último desta procesión iba una Señora más alta que las otras personas, vestida de ropas blancas con una falda de más de dos varas y media; y iba distinta de los demás la última, y no iba cerca della otra persona, de cuyo rostro salía gran resplandor, que alumbraba más que el Sol, porque con él se veían todas las cosas alrededor, y contorno, y las tejas de los tejados como si fuera amedio día el Sol muy claro, y era tanto lo que resplandecía, que le quitaba la vista de los ojos, como el sol cuando le miran en hito. Esta Señora llevaba en sus brazos un niño pequeño también vestido de blanco, y el niño iba sobre el brazo derecho. Detrás desta Señora venían hasta trescientas personas, hombres y mujeres, éstas cerca de la falda de la Señora, y ellos algo mas atrás. Estos hombres y mujeres no hacían procesión sino de montón; iban las mujeres delante y los hombres atrás, y todos vestidos de blanco, y sonaban como que iban armados. La cual procesión iba hacia la capilla de San Ildefonso, y habían salido de la Santa Iglesia mayor. Esto afirmaron con juramento Pedro, hijo de Juan Sánchez; Juan, hijo de Vzenda Gómez; Juana Hernández, mujer de Aparicio Martínez; y otros testigos, cuyos dichos y deposiciones están en el archivo desta Iglesia, y capilla." (Bartolomé Ximenez Patón, Secretario del Santo Oficio, en el capitulo decimotercero de su obra "Historia de la Antigua y Continuada Nobleza de la Ciudad de Jaén", publicada en 1628).Desde ese momento se construyó una capilla anexa a la iglesia, donde terminó ese cortejo celestial su procesión por la ciudad, forjándose la devoción de la ciudad a la Virgen de la Capilla.Paralelamente, el Ayuntamiento, a través del Patronato de Cultura, Turismo y Fiestas, promueve y organiza diversos actos culturales, deportivos, taurinos y recreativos, que tienen como marco principal el barrio de San Ildefonso, pero que transcienden a la vida de toda la ciudad cambiando por unos días su habitual fisonomía.
Después de preguntarle a la gente que estaba en la calle del barrio una malloria no sabian quien eran los personajes mas importantes de ese barrio.Al preguntar el las tiendas las más antiguas decian que era Paco Carrasco que es el dueño de una merceria que esta abirta desde 1870 cuando su abuelo la abrió.Otros decian que era una mujer que vendía postales en la plaza de la iglesia y otros que la panadera que lleva también mucho tiempo alli.
Con respecto a la Virgen de la Capilla y la Iglesia de San Ildefonso también existen leyendas, algunas relacionadas con el lagartode jaen, cuya piel supuestamente está expuesta en dicha iglesia.
Una de ellas es la de La Cabeza de la Iglesia de San Ildefonso. Esta leyenda está basada en un hecho real que narra el licenciado Antonio Becerra en su Memorial sobre el culto y devoción a la Virgen de la Capilla, publicado en 1639. En la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, sobre unos de los contrafuertes que flanquean la portada que abre a la plaza, justo en el alero de la cubierta, hay una cabeza tallada en piedra.
Se dice que es el vivo retrato de un joven, hijo de persona principal de la ciudad, que una noche, a finales del siglo XVI, se ocultó en el templo y robó las lámparas de plata que alumbraban a la Virgen de la Capilla. Salió de la ciudad con su botín, pero su mala conciencia lo desorientó y fue apresado en Los Villares. Juzgado sumariamente en Jaén, fue condenado a muerte sin que sus padres, pese a sus altas influencias, pudieran valerle. Le ahorcaron y luego se ordenó descuartizarlo y exponer sus restos sobre los contrafuertes del templo para que sirviera de escarmiento a posibles ladrones sacrílegos. Cuando los restos se consumieron con el tiempo, se ordenó que la cabeza, esculpida en piedra, permaneciera eternamente expuesta sobre el contrafuerte más próximo a la torre
Una de ellas es la de La Cabeza de la Iglesia de San Ildefonso. Esta leyenda está basada en un hecho real que narra el licenciado Antonio Becerra en su Memorial sobre el culto y devoción a la Virgen de la Capilla, publicado en 1639. En la Iglesia Parroquial de San Ildefonso, sobre unos de los contrafuertes que flanquean la portada que abre a la plaza, justo en el alero de la cubierta, hay una cabeza tallada en piedra.
Se dice que es el vivo retrato de un joven, hijo de persona principal de la ciudad, que una noche, a finales del siglo XVI, se ocultó en el templo y robó las lámparas de plata que alumbraban a la Virgen de la Capilla. Salió de la ciudad con su botín, pero su mala conciencia lo desorientó y fue apresado en Los Villares. Juzgado sumariamente en Jaén, fue condenado a muerte sin que sus padres, pese a sus altas influencias, pudieran valerle. Le ahorcaron y luego se ordenó descuartizarlo y exponer sus restos sobre los contrafuertes del templo para que sirviera de escarmiento a posibles ladrones sacrílegos. Cuando los restos se consumieron con el tiempo, se ordenó que la cabeza, esculpida en piedra, permaneciera eternamente expuesta sobre el contrafuerte más próximo a la torre
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